Del acto de «ungir» a una determinada persona con aceite de oliva, se originó el término hebreo: «מָשִׁיח» (Transliterado: Mashíakj), que significa literalmente: «Mesías», y si traducimos dicho vocablo hebreo a la lengua griega quedaría como: «Χριστός» (Transliterado: Christós), es decir, «Cristo».
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